Prohibido prohibir, ja, ja, ja.

Dice el presidente que en su administración está prohibido prohibir, pero a la menor provocación muestra su verdadero talante autoritario. 

Quiso prohibir, por ejemplo, los amparos para sus obras emblemáticas con un decretazo parecido a una de esas dictaduras bananeras que tanto admira, al final, la Corte le dio palo. 

Prohibió contratar farmacéuticas mexicanas para comprar medicinas, porque “sospechó” de corrupción. Nunca hubo ni investigación ni pruebas y el resultado fue un desabasto criminal de medicamentos que ha costado ya miles de vidas.

Le prohíbe a la Fiscalía, que de autónoma tiene lo que López Obrador tiene de cosmopolita, investigar los casos de corrupción en su administración, le prohíbe tocar a Bartlett, a Delfina, a Guevara, a su hermano Pío, a sus hijos con vida de millonarios o a las otras tantas fichas de la 4T que resultaron peores que las del período neoliberal.

A los militares les prohíbe hacer su chamba, los coloca de tapete para el crimen organizado que desborda de sangre el país y los humilla con tareas ajenas a su vocación.

A la mayoría de sus funcionarios les ha prohibido hablar con la prensa porque él encarna todo, él lo sabe todo y él lo comunica todo.

Prohibió que cualquier funcionario gane más dinero que él, sin importar el grado de especialización o lo complejo de sus trabajos; la consecuencia: se abarató la burocracia con perfiles incompetentes y acciones ineptas que salieron más caras que los sueldos prohibidos.

Prohíbe apoyar a las organizaciones de la sociedad civil porque las considera fifís, neoliberales o hasta traidoras de la patria, aunque la realidad es que al presidente le chocan los estudios, los números, la técnica y la ciencia.

Prohibió comprar vacunas de manera anticipada y prohibió alentar el uso del cubrebocas durante la pandemia, gracias a eso terminamos como uno de los peores países en el mundo en acumulación de casos y muertes por COVID-19.

Y ahora, un ex fumador empedernido como él, prohíbe los vapeadores y cigarros electrónicos, que han demostrado ayudar a dejar el tabaco o a convertirse en una alternativa menos dañina para muchos fumadores.

Su nuevo veto termina fomentando un peligroso mercado negro y todo a punta que a fin de cuentas, como pasó con el decretazo, López Obrador terminará con otra derrota en la Corte.

A mí no me vengan con ese cuento de que “prohibido prohibir.”

De Colofón.- Es cierto, en muchos países se analiza el costo beneficio del horario de verano, aquí el presidente lo quitará, simplemente, porque nunca le gustó. 

Cuando fue Jefe de Gobierno estuvo a punto de establecer un diferente huso horario en la capital con el consiguiente ridículo de tener cambiar la hora entre una calle y otra de la zona conurbada. Eso de que causa infartos y hasta provoca suicidios parecen, más bien, sus “otros datos”.

Y todavía faltan 851 días para que termine el sexenio.