Ayer, cientos de compatriotas se reunieron en la capital de Florida, Tallahassee, para expresar su rechazo a la ley SB 1718 y exigir una reforma migratoria integral que impida que los «políticos mediocres» utilicen a los hispanos como chivos expiatorios de forma periódica.

La concentración tuvo lugar frente al Capitolio estatal y fue precedida por un desfile de caravanas de vehículos por el centro de la ciudad, a solo 24 horas de la entrada en vigor de la ley.

Algunos de estos automóviles salieron de San Diego, California, la semana pasada bajo el lema «Todos somos Florida» para solidarizarse con los migrantes afectados por la SB 1718 en ese estado. La caravana recorrió trece ciudades a lo largo de la costa, sumando participantes a medida que se acercaba a Florida, llegando a su destino la noche del jueves.

Desde la mañana, un gran grupo de personas con banderas de México, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Puerto Rico y Cuba se congregaron en el parque frente al edificio legislativo. A lo largo del día, se unieron más manifestantes a la protesta.

El activista Luis Vega, quien anteriormente luchó contra la ley antimigrante SB 1070 en Arizona, instó a los presentes: «No tengan miedo, no abandonen Florida». Afirmó que la legislación de Florida, que es una réplica de aquella ley, no se implementará debido a que se luchará contra ella en los tribunales.

En la víspera de la entrada en vigor de la ley promovida por el gobernador republicano Ron DeSantis, los manifestantes tomaron el micrófono frente a las cámaras de televisión para expresar sus sentimientos antes de la «hora cero». La demanda más repetida durante la concentración fue una reforma migratoria integral acompañada de una amnistía para todos los indocumentados a nivel federal, junto con llamados para detener esta ley.

Juan José Gutiérrez, líder de la organización Derechos Plenos para los Inmigrantes y miembro de la caravana que partió desde California, destacó la necesidad de evitar que el ejemplo de la ley SB 1718 se propague por todo Estados Unidos como «un cáncer».

El activista agregó que para evitar que los «políticos mediocres», en una aparente referencia a DeSantis, sigan utilizando a los inmigrantes como chivos expiatorios cada vez que necesiten apaciguar a sus bases electorales, es necesario que el Congreso federal apruebe la reforma migratoria, que ha sido pospuesta muchas veces.

Otros participantes en la concentración enfatizaron que los indocumentados trabajan arduamente y no representan una «carga social», ya que pagan impuestos. Según una de las activistas que tomó la palabra espontáneamente, solo en Florida contribuyen con 1,600 millones de dólares en impuestos, y a nivel nacional, asciende a 47 mil millones de dólares.