El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su esposa Jill partieron hoy hacia Uvalde, la pequeña localidad de Texas consternada después la masacre que dejó 21 muertos en una escuela, donde las dos autoridades esperan consolar a la ciudad golpeada por el dolor y la ira cuando se reúnan con las familias afectadas por la situación.
Ambos pasearon por la escuela durante varios minutos ante el memorial dedicado a las víctimas, mantuvieron una conversación con la directora de la escuela, Mandy Gutiérrez, y con el superintendente del distrito escolar, Hal Harrell, y luego asistieron a una misa en honor a los fallecidos por el tiroteo.
La visita a la ciudad de Uvalde es el segundo viaje de Joe Biden en cuestión de semanas para consolar a una comunidad que está de luto tras un tiroteo. El 17 de mayo estuvo en Buffalo, Nueva York, para reunirse con las familias de las víctimas y condenar el supremacismo blanco después de que un pistolero racista que defendía la “teoría del reemplazo” matara a 10 personas negras en un supermercado.
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