En el corazón de un bastión tradicionalmente priista, Xóchitl Gálvez Ruiz, candidata de la coalición Fuerza y Corazón por México a la presidencia, declaró con firmeza tener la delantera sobre su rival de Morena, Claudia Sheinbaum. Durante un evento repleto de entusiastas seguidores que la aclamaron con aplausos y cánticos de «presidenta», Gálvez criticó las encuestas actuales, argumentando que no capturan la verdadera esencia de la contienda, ya que un 60% de la población opta por no participar por temor a represalias en sus beneficios sociales.

«Estamos avanzando con fuerza, con Claudia claramente acorralada», manifestó con confianza.

En una entrevista posterior, Gálvez se comprometió a aceptar los resultados de las elecciones del 2 de junio, contrastando su postura con la de sus opositores, quienes, según ella, ya anticipan un fraude electoral mientras invierten sumas considerables en su campaña.

Frente a una audiencia compuesta por seguidores del PRI, PAN y PRD, y en presencia de Alejandro Moreno, líder del PRI, Gálvez enfatizó la existencia de dos visiones de futuro para el país. Condenó la corrupción inherente al proyecto adversario, señalando directamente a la familia presidencial por su involucramiento en negocios cuestionables.

«Nuestro objetivo es luchar por un México seguro y saludable, un lugar donde el temor a la enfermedad sin acceso a medicamentos, o el miedo a la violencia en estados como Guerrero, sea cosa del pasado», subrayó, delineando una visión de cambio y esperanza para la nación.