En su más reciente estimación, el INEGI revela que la economía mexicana experimentó una desaceleración preocupante durante el último trimestre del año anterior. Aunque el informe destaca un crecimiento acumulado en los últimos nueve trimestres, el ritmo de avance en el cierre del 2023 fue notablemente bajo, registrando un modesto 0.1%. Pedro Tello, consultor en economía, señala que estos resultados anticipan una desaceleración mayor de lo esperado para el presente año.

Pedro Tello explica que, a pesar de los buenos números en la comparación anual con el 2022, el crecimiento trimestral más bajo de los últimos periodos es un indicador de la fragilidad actual. El economista subraya que, ante la expectativa de un año electoral, con elecciones presidenciales, gubernamentales y locales, es probable que el gasto en campañas políticas y la inversión pública temporalmente impulsen la economía. Sin embargo, Tello advierte que este aumento podría no ser sostenible y que 2024 se vislumbra como un año con un ritmo de avance menor al del 2023.

El INEGI sugiere una situación económica dual: logros acumulados, pero también desafíos inminentes. La incertidumbre política y las dinámicas de campaña generan interrogantes sobre la sostenibilidad de cualquier crecimiento a corto plazo. La economía mexicana enfrenta, así, un escenario crucial, donde las decisiones políticas y el comportamiento de los mercados jugarán un papel determinante en el futuro inmediato.