La comparecencia del expresidente Donald Trump en la corte de distrito de Manhattan el martes pasado fue objeto de gran atención mundial. Una de las principales incógnitas era si se tomaría una fotografía de él fichado, pero esto finalmente no sucedió. En su lugar, la ilustradora Jane Rosenberg fue autorizada a dibujar lo que sucedía en la audiencia.
Su ilustración fue seleccionada para ser la portada de la prestigiosa revista The New Yorker y mostraba a un enfurecido y malhumorado Trump. En los últimos tiempos, las ilustraciones han sido cada vez más utilizadas en casos judiciales importantes, como en los juicios a figuras como Joaquín Guzmán Loera, conocido como «El Chapo», o el exsecretario mexicano de Seguridad, Genaro García Luna.
Pero la representación de Trump en la portada de The New Yorker mostró un nivel de ira que superó incluso la de El Chapo y García Luna en sus juicios respectivos.
«Estoy haciendo este trabajo desde hace unos cuarenta y tres años, pero esta ha sido mi tarea más estresante«, dijo Rosenberg a The New Yorker.
Durante la audiencia, el exmandatario pronunció sólo nueve palabras, dos de las cuales fueron para declararse no culpable. Según confesó, encontró la audiencia «surrealista». A pesar de que le ha ayudado a aumentar en las encuestas y a recaudar fondos para su campaña, para alguien que se describe a sí mismo como el mejor presidente que ha tenido Estados Unidos desde Abraham Lincoln, la audiencia fue un golpe para su ego.
La ilustración de Rosenberg dejó en claro la indignación de Trump ante lo que él llama una «cacería de brujas». Pero la portada de The New Yorker no fue la única que se centró en el expresidente acusado de 34 cargos por falsificación de registros mercantiles, haber pagado y luego disfrazado el dinero a tres personas -la actriz porno Stormy Daniels, la exmodelo de Playboy Karen McDougal y un portero que decía conocer a su hijo ilegítimo- para evitar que estropearan su campaña presidencial en 2016.
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